¿Son las emociones el lenguaje del alma?
Despues de levantarme y sentada frente a la pantalla del ordenador con el café de turno como compañero, sentí que había llegado el momento de cambiar mi imagen del facebook. “¿Qué fotografía me apetecía mostrar?: una flor, un paisaje paradisiaco, una imagen enternecedora de mis hijos, tal vez una mía… “Nada me convencía. Sin embargo, si estaba segura de que el día se presentaba pesado y aburrido y deseaba encontrar una nota de color. Dicho y hecho. Cerré los ojos y conté hasta diez, “uno, dos, tres….. “ Me deje llevar. Comenzaba a sentir como flotaba y me mecía en un ondulante vaivén. Con cada movimiento, moléculas volátiles y trasparentes se desprendían de mi cuerpo y se difuminaban produciendo maravillosos sonidos, estaba convirtiéndome en notas de música que ocupaban el silencio y terminaban explosionando en fuentes de colores: rojos, azules, amarillo, verdes, rosas… ir de esa ensoñación a un cuadro de Kandinsky (como ya sabréis) es lo más natural del mundo. ;)
Ya que mi mente me había llevado hasta él, decidí leer sobre su vida y me encantó lo que encontré. Kandinsky, uno de los grandes del arte abstracto, abandonó su carrera de derecho para perseguir aquello que le impresionó, la pintura. Gran melómano, buscaba el alma de la belleza a través de las artes. En su obra quería expresar las sensaciones de la música. Estaba seguro de que cada tono poseía características emocionales y le interesaba la respuesta del espíritu a cada uno de ellos. Tambien estaba convencido de que existía una verdad común subyacente a todas las religiones y de que detrás de aquello que percibimos del mundo material hay algo más.
Estuve pensando un rato. Es curioso como a lo largo de la historia del hombre y a pesar de los pasos gigantes que ha dado intelectualmente, siempre nos encontramos con una constante, con un denominador común que nos vincula a cada miembro de nuestra especie desde el principio de los tiempos y no se ha modificado un ápice. Un lenguaje innato y universal que todos entendemos, que nos hace vibrar, que es responsable de que seamos felices o desdichados, nos motiva y nos guía: la emoción, aquello que en esencia somos y que cada vez más, olvidamos en alas de la razón.
Ozu!! Hasta donde he llegado a desvariar.. :)))), y todo por sentir la inquietud de darle algo de emoción a mi día, por dejarla brotar. Lo más curioso es que en ese dejarme ir sin pensar, encontré la respuesta: ¡Un cuadro de Kandinsky quedaría perfecto en mi perfil!
